puntos claves en el examen de compra
(constantino sánchez)

PUNTOS CLAVES EN EL EXAMEN DE COMPRA

Lista de artículos publicados

 

El examen de compra es para el caballo lo que la ITV es para el automóvil. Una suma de comprobaciones que permiten descubrir, si se presenta el caso, ciertas disfunciones o anomalías.

Existen una serie de pruebas que realiza el veterinario para evaluar el estado de salud del caballo, en un momento determinado, lo que le hacen más o menos apto para una determinada disciplina. Es una valoración imprescindible a la hora de comprar un caballo de un cierto valor económico. El problema surge cuando el valor del caballo no es lo suficientemente elevado como para compensar el gasto que conlleva dicho examen. En estos casos es necesario que el comprador posea una serie de conocimientos mínimos que le sirvan para determinar si el caballo le servirá o no para la disciplina a la cual le pretende dedicar.

El examen de compra incluye una serie de pruebas, más o menos exhaustivas en función del valor del caballo, radiografías, ecografías, analítica, etc,..sin embargo nos limitaremos aquí a citar las que puede realizar el aficionado sin más ayuda que sus propios conocimientos.

IDENTIFICACIÓN DEL CABALLO

Es necesario asegurarse que el caballo presentado es el que se está vendiendo. Se debe pedir el libro de identificación, en el que viene la reseña completa del caballo, así como las vacunaciones, que deben de estar al día, este dato también nos dará una idea aproximada de los cuidados que le ha prodigado su propietario.

UN BUEN ESTADO GENERAL

El caballo debe estar contento, ni tímido ni ansioso, presentar un estado de carnes suficiente, y y no presentar defectos a la vista, como resultado de un problema fisiológico, de crecimiento o de mala utilización.

EL EXAMEN DE LA BOCA

El estado de los dientes es un buen indicador de la edad del caballo. Un examen de la boca del caballo también nos servirá para poder determinar un tic de apoyo (tragar aire) y eventuales anomalías bucales. Aprovecharemos para comprobar si se le ha realizado recientemente la nivelación de los picos molares.

EL EXAMEN OCULAR

El examen de los ojos comprende también la observación de las mucosas oculares. Después de haber practicado el test del parpadeo a la amenaza (agitando la mano o un objeto en la proximidad del ojo, con cuidado de que no le llegue el aire producido por el movimiento) que da una rápida indicación sobre la visión del caballo, nos interesaremos por las mucosas, cuya variación de coloración puede revelar una anemia, problemas infecciosos o hepáticos.

CORAZÓN Y PULMONES

La auscultación cardiaca y pulmonar es siempre precedida de un examen del sistema venosos superficial (venas visibles sobre la parte inferior del cuello), que puede indicar una mala vascularización de los tejidos. Este examen debe ser realizado por el veterinario. En efecto, una disfunción del sistema venoso, del corazón o de los pulmones puede perjudicar seriamente la carrera de un caballo de deporte.

UNA BUENA DIGESTIÓN

A pesar de que el examen digestivo no es sistemático en el caso de una visita de compra, se puede hacer una auscultación digestiva por parte del veterinario o al menos una examen de las heces, para comprobar la consistencia normal de las heces y si la digestión de los granos es la correcta.

CUELLO Y DORSO SIN DOLOR

Numerosos caballos tienen patologías vertebrales, ya sean éstas cervicales, dorsales, lumbares, etc. resultado de caídas (por el hecho de atarlos a un punto fijo por ejemplo) o de su un incorrecto manejo y monta (embocaduras no adecuadas, trabajo inapropiado, monturas inadaptadas etc).

EXAMEN DE APLOMOS

Los aplomos del caballo deben ser evaluados en estación (con el caballo parado) y en movimiento (a los tres aires), visto de frente, de perfil y por detrás.

En este examen comprobamos las desviaciones existentes en las líneas y ángulos de los miembros con respecto a los ideales.

UNOS AIRES REGULARES

Aprovecharemos el examen de aplomos en movimiento para analizar los desplazamientos del caballo, al paso y al trote, en línea recta y sobre el círculo, en suelo blando y duro. Esta verificación permite poner en evidencia ciertas sensibilidades osteoarticulares y musculotendinosas, éstas pueden traducirse por trastornos locomotores que pueden ir desde una muy discreta irregularidad del aire hasta la cojera bien evidente.

MENUDILLOS Y CAÑAS SANOS

La flexión de los menudillos se hace sobre anteriores y posteriores, en posición estática (sin mover el caballo, durante algunos segundos) y dinámica (durante al menos un minuto, seguida de una salida al trote de al menos 15 trancos). En los dos casos, se tiene en cuenta la reacción del caballo. Puede ir desde la simple limitación de la flexión, hasta la supresión total del apoyo en el momento de la salida al trote. Es inútil decir que cuanto más agudo sea el dolor, más reservado será el pronóstico deportivo (sobre todo para el concurso completo o el raid).

Se realizará un examen visual y a la palpación, sobre las principales articulaciones de cada uno de los miembros, así como a lo largo de la caña. La aparición de zonas calientes, dolorosas, inflamadas o la palpación de pequeños bultos duros, nos indicarán lesiones que afectarán en mayor o menor grado según su localización.

También es el momento de comprobar que los tendones se encuentran en buen estado sin inflamaciones evidentes.

TREN ANTERIOR

El test de Protacción del miembro anterior consiste en llevar progresivamente el miembro hacia delante y a la horizontal: el caballo puede manifestar una defensa en el sentido estricto, porque tenga verdadero dolor, o ir hacia el operador porque este gesto le molesta. Los esfuerzos o esguinces de codo o espalda siendo extremadamente raros, significan frecuentemente, que el caballo ha recibido un traumatismo a ese nivel.

TREN POSTERIOR

Al igual que el test de flexión del menudillo, la flexión y retracción del miembro pelviano (posterior) se hace en posición estática y dinámica. Es un test poco específico, ya que cuando se flexiona un miembro posterior, se solicitan cuatro articulaciones (menudillo, corvejón, babilla y cadera). El dolor o la cojera pueden revelar problemas muy variados: consecuencias de enfermedades de origen juvenil, afecciones osteoarticulares, sensibilidades ligamentarias o tendinosas, etc,...

SÍNDROME NAVICULAR

Para el test de la plancha, el practicante utiliza una plancha de madera de 1,20 m. de largo y de unos 20 m/m. de espesor, que coloca bajo el pie del caballo y levanta progresivamente por la otra punta, hasta una altura de 60 cm., practicando una compresión del hueso navicular. Así en función del grado de defensa del caballo, se puede deducir el nivel de sensibilidad del pie, que puede comprometer al caballo que está destinado a correr en concurso hípico (saltos) o en raid.

También podemos realizar el test de resistencia de la ranilla a la presión dura, colocando el mango de un martillo por ejemplo, bajo la ranilla de un casco, levantando el otro simultánemente, comprobando la sensibilidad del hueso navicular.

“SIN PIE NO HAY CABALLO”, EL EXAMEN DE LOS CASCOS

Una parte muy importante de la visita de compra, que sin embargo no se realiza con la suficiente minuciosidad es el examen de los cascos.

Primero comprobaremos que el tamaño del casco es el adecuado para el tamaño y peso del caballo, que no tiene fragmentos rotos ni fisuras evidentes. Al levantarlo observaremos la integridad de la ranilla, así como la ausencia de líquido negro maloliente (indicio de infección). Aprovecharemos para comprobar el estado de la suela verificando que no presenta sensibilidad en su superficie.

Si disponemos de una pinza exploradora podemos realizar un test que consiste en presionar en lumbres, en hombros, en cuartas partes y en talones, con pequeñas presiones puntuales, primero, y apoyos más prolongados después. Si el caballo reacciona, es que puede haber tenido escarzas, sobrecargas del pie debido a herrajes mal adaptados o incluso tener una sensibilidad a nivel del hueso navicular. Sin embargo, este test debe estar complementado con otros exámenes, como los de la plancha y el de los aires.

También comprobaremos que no hay ningún casco más caliente que otro, para lo cual podemos utilizar el dorso de nuestro antebrazo, y verificaremos que el casco no presenta una deformación anormal (en forma de babucha hacia delante) ni ceños (engrosamientos en forma de anillos) asimétricos a lo largo de su superficie, estos últimos síntomas pueden ser consecuencia de una infosura, aunque la forma inequívoca de diagnosticarla es comprobando la rotación o descenso de la tercera falange mediante una radiografía.

LO PERFECTO ES ENEMIGO DE LO BUENO

No existe el caballo perfecto, si lo buscamos nunca seremos propietarios de uno, por lo que hemos de valorar si los defectos que posee el ejemplar que estamos examinando son lo suficientemente graves y limitantes, como para impedir el desarrollo de la actividad a la que queremos dedicarlo. No utilizaremos el mismo criterio si queremos que nuestro caballo llegue a ser un campeón de salto, que si sólo queremos disfrutar con él de tranquilos paseos por el campo.

Debemos ser conscientes de nuestras propias limitaciones como jinetes y adquirir un animal acorde con nuestra edad y experiencia ecuestre, saltarse esta recomendación sigue siendo la causa más importante de abandono de la equitación.

Por último hemos de saber hasta donde llegan nuestros conocimientos del caballo y dejarnos aconsejar por verdaderos profesionales (veterinarios, herradores, preparadores, ...)

 

Por Constantino Sánchez Martínez
Publicado en la revista Galope