un herraje para cada disciplina
(constantino sánchez)

UN HERRAJE PARA CADA DISCIPLINA

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En el herraje del siglo XXI no existe nada nuevo en relación a la época en la que el caballo era uno de los elementos más importantes de la economía mundial, excepto en dos aspectos:

Sin pretender ser exhaustivos vamos a destacar las diferencias más notables entre los diferentes tipos herrajes aplicados a las diferentes disciplinas, que más se practican en España.

Cualquiera que sea la actividad a la que se destina el caballo un buen herraje tiene que cumplir con una serie de principios básicos, que lo distinguen de un herraje perjudicial, no es el propósito de este artículo entrar en estos detalles, sino destacar las diferencias que existen entre los herrajes adaptados a las diferentes disciplinas hípicas.

Hoy día existen en España un número muy reducido de caballos destinados a las labores agrícolas, por lo que tampoco trataremos aquí esa especialidad. Siendo las actividades más frecuentes las de ocio y deportivas serán las que describiremos con algo más de detalle.

CABALLOS DE OCIO Y PASEO

Un alto porcentaje de caballos en España están dedicados al paseo, siendo este tipo de herraje el que se denomina “para caballo de silla”, son caballos que trabajan algunas horas al día, o en ocasiones sólo los fines de semana, se les aplica un “herrado fisiológico” o “normal”, utilizando herraduras de las denominadas mecánicas o de fábrica, son herraduras semirranuradas, suelen tener un espesor de 8 a 10 mm y una tabla de una anchura media (20 a 25 mm.), lo que le confiere un peso medio que aumenta su duración, se colocan con una guarnición adecuada (unos 3mm. a partir de cuartas partes).

Las herraduras de los anteriores poseen una pestaña y las de los posteriores dos pestañas, esto permite retrasarlas ligeramente, para prevenir alcances.

Debe evitarse la utilización de ramplones fijos o móviles, ya que si estos son utilizados en terrenos duros (carreteras o caminos) desequilibran totalmente el casco.

Los conos de vidia o clavos con cabeza de tungsteno también están contraindicados, ya que transmiten mucho las vibraciones de alta frecuencia, siendo éstas las responsables de isquemia en las arteriolas del interior del casco, produciendo dolor y lesiones del tipo artrosis, naviculitis, capsulitis articular y sinovitis de las vainas tendinosas. En el caso de caballos que andan por terrenos duros se pueden utilizar herraduras ranuradas en su totalidad bien longitudinalmente o bien transversalmente, lo que aumenta mucho el agarre.

Las herraduras ranuradas completas longitudinalmente, son muy interesantes para el rejoneo, polo, romerías, ya que aumentan el agarre y facilitan la salida lateromedial del casco.

En este tipo de caballos el periodo entre herrajes debe ser de 5 o 6 semanas como máximo. En el caso de caballos dedicados a excursiones por terrenos muy duros, en el plazo de unas pocas semanas la herradura puede llegar a partirse por un desgaste excesivo. En este caso la duración de las herraduras puede ser aumentada si se aplican unos cordones de soldadura en la cara inferior de la misma, evidentemente esta operación debe ser realizada ¡antes de clavar la herradura al casco!

En este tipo de caballos que salen en grupos por el exterior, es recomendable biselar los callos de las herraduras posteriores, ya que se dan casos de alcances con arrancamiento de herraduras por el caballo que marcha detrás.

CABALLOS DE DOMA

Lo que debemos buscar en esta disciplina es la fluidez y la seguridad de los movimientos, para ello es imprescindible la comodidad del caballo dentro de sus “zapatos”. Se utilizan herraduras de tabla media, con no demasiado peso y sin ningún tipo de ramplones. Las guarniciones suelen ser mayores que en los caballos de paseo. Con una o dos pestañas en los anteriores (esto permite retrasar la herradura), siendo importante la utilización de un rolling adecuado justo en la zona de la herradura en la que el caballo necesita la partida, esto va a facilitar la salida del casco y la fluidez de los movimientos. Las herraduras de los posteriores deben de ser en todos los casos con dos pestañas, para poder retrasarlas bastante, de esta forma prevenimos alcances en los alargamientos.

En este tipo de caballos también podemos utilizar placas amortiguadoras, siliconas e incluso algunos tipos de herraduras amortiguadoras, para mejorar su confort.

CABALLOS DE SALTO

Es importante un rolling adecuado, siendo muy interesantes las herraduras ranuradas de ¾ con mortajas para ramplones móviles, bien situados en la herradura. Cuanto más alejados están los ramplones del centro articular mayores son las torsiones que tiene que soportar la articulación interfalangiana distal, por eso deben estar situados lo más próximos posible a este punto. El lugar adecuado es donde termina la última clavera (al final del ranurado) que suele corresponder con el final de las cuartas partes. Es un error colocar las mortajas para los ramplones al final de los callos.

Las guarniciones pueden ser algo superiores a las normales, ya que suelen saltar con protecciones y campanas.

Está totalmente contraindicado el uso de herraduras de posterior con una sola pestaña, ya que el peligro que representan en el caso de un alcance es muy elevado.

También podemos mejorar el confort de un caballo de salto utilizando alternativamente, placas amortiguadoras, siliconas, etc...

CABALLOS DE POLO

En esta disciplina el herraje está reglamentado, no pudiéndose utilizar cualquier tipo de herradura y clavo.

Las herraduras suelen ser totalmente ranuradas para aumentar el agarre y la tracción, con justura francesa inversa, así se disminuye el peso de la herradura y aumentamos la superficie de la tabla. Se puede poner un sólo ramplón móvil en la rama exterior de la herradura posterior.

El herraje será muy justo, sin nada de guarnición, por lo deberá renovarse frecuentemente. En todas las disciplinas en las que herramos bastante justos, para evitar una arrancamiento de la herradura debido a la violencia del ejercicio (polo, rejoneo, carreras, etc) el herraje deberá renovarse con una mayor frecuencia (20 a 30 días), ya que la herradura se introduce dentro del casco con el paso del tiempo, pudiendo producir lesiones a nivel de la suela y dificultando el correcto funcionamiento del casco.

CABALLOS DE CARRERAS (GALOPE)

Herraduras ligeras, ranuradas y cóncavas suelen ser de aluminio o de acero blando, de tabla muy estrecha y con los callos biselados, clavadas muy someras y bajo. Se colocarán muy justas sin nada de guarnición en anteriores ni posteriores, esto obliga a herrar cada 20 o 25 días. Los anteriores sin pestañas para que si se las arranca no se produzca heridas graves con la pestaña. Los posteriores con dos pestañas. Se suelen aplicar en frío, clavando los clavos bastante atrás para impedir que la herradura se abra (debido a su debilidad), la longitud de las cabezas de los clavos no debe sobresalir de la clavera.

CABALLOS DE CARRERAS (TROTONES)

El herraje de este tipo de caballos es toda una especialidad, ya que el menor cambio en el equilibrio de los cascos puede influir en la biomecánica del caballo, pudiendo provocar que el caballo se alcance o, en un sentido positivo, mejorará la longitud de su tranco.

Se suelen utilizar herraduras de acero blando y con la cara inferior redondeada, así se facilita la salida del casco en cualquier ángulo, bastante ajustadas, sin guarnición y de materiales ligeros. También se utilizan diferentes técnicas que obligan al miembro posterior a dirigirse hacia fuera, abriéndose para superar los anteriores, algunas de estas formas de actuar no están exentas de consecuencias perjudiciales para el futuro del caballo.

CABALLOS DE DOMA WESTERN (REINING, SLIDING)

Este tipo de caballos necesitan el máximo deslizamiento y la mínima tracción, por eso las herraduras utilizadas en los posteriores, para esta disciplina, poseen las lumbres cuadradas, la tabla muy ancha, sin ranurar y con las cabezas de los clavos bien embutidas en las claveras, para que resbale (parada en raya), los callos serán muy rectos, para que no frenen, se colocan de forma que sobresalgan por detrás, pero sin retrasarlas, con algo de guarnición en lumbres. Se utilizan clavos con cabeza plana y pequeña para que no sobresalga nada de la superficie de la herradura.

CABALLOS DE RAID Y TREC

En este tipo de caballos son necesarios herrajes amortiguadores y protectores de la palma, para ello se utilizan diferentes tipos de plantillas. Las plantillas disponibles en el mercado son muchas, desde el cuero, que ya no se utiliza prácticamente debido a su bajo poder de amortiguación, hasta plantillas de alta tecnología. Su poder amortiguador puede ser aumentado utilizando siliconas y poliuretanos de relleno entre la palma y la plantilla.

También se pueden utilizar las herraduras de basculamiento multidireccional, que facilitan la salida del casco en cualquier dirección, procurando una buena protección a la suela, se pueden utilizar en combinación con plantillas amortiguadoras, obteniéndose unos resultados excelentes.

CABALLOS DE ENGANCHE

Siendo raros en España los caballos de tiro pesado, nos referiremos en este apartado a los caballos de tiro ligero. Suelen desgastar más las herraduras de los posteriores en las lumbres, por lo que la cobertura en este lugar suele ser mayor, se pueden poner un ramplón fijo (compensando la rama opuesta) o dos pequeños ramplones cuadrados en los callos de las herraduras posteriores para aumentar la tracción, pudiéndose utilizar también herraduras ranuradas cóncavas. En cuanto a las herraduras de los anteriores se suelen dejar con bastante guarnición (más de 3mm. ), ya que el peso de este tipo de caballos suele ser mayor que los de silla.

En el caso de un enganche de dos ó mas caballos, para evitar que se corten o se puedan desherrar entre sí, se dará la menor guarnición posible a la rama exterior de las herraduras derechas del caballo de la izquierda, y a la de las herraduras izquierdas del caballo de la derecha, redondeando fuertemente el borde inferior del borde externo de estas mismas ramas. También se tendrá la precaución de biselar las esponjas de las herraduras posteriores de los caballos que marchen colocados delante en el enganche, con el fin de que no se puedan desherrar accidentalmente por el caballo que va detrás.

Por supuesto siempre que exista la indicación de un herraje ortopédico, sea cual sea la disciplina practicada por el caballo, deberá realizarse el mismo, siendo el criterio del binomio veterinario-herrador el que aconsejará la permanencia o el abandono de la competición.

 

Por Constantino Sánchez Martínez
Publicado en la revista Galope