la homeopatía y el caballo
(constantino sánchez)

LA HOMEOPATÍA Y EL CABALLO

Lista de artículos publicados

 

Con esta serie de artículos, no pretendemos eliminar al veterinario de nuestra agenda de teléfonos, sino difundir entre los aficionados y, porqué no entre algunos profesionales veterinarios, una terapia eficaz, sin efectos secundarios y que no produce ningún tipo de habituación ni dependencia. No es nuestra intención diagnosticar y tratar nuestros caballos de enfermedades que puedan poner en peligro su vida, sino ayudar a tratar todos esos pequeños problemas diarios, que en ocasiones por falta de atención pueden convertirse en patologías más importantes, siempre teniendo en cuenta que el único profesional que conoce y debe tratar el caballo es el veterinario.

Ha sido en los últimos años cuando en España la homeopatía está adquiriendo la vigencia que tiene en otros países de nuestro entorno, y sin embargo no es una medicina moderna, Samuel Hahnemann (1755-1843) fue el médico alemán que puso a punto esta técnica terapéutica y aportó, a principios del siglo XIX, las pruebas de su eficacia terapéutica sobre las personas. Desde entonces la homeopatía no ha dejado de evolucionar hasta tal punto que, actualmente, esta disciplina se enseña oficialmente en algunas Facultades de Veterinaria de Francia, Italia, República Checa, Eslovaquia…y en nuestro país se han organizado diversos cursos en colaboración con Colegios Oficiales de Veterinarios y Facultades de Veterinaria (Murcia, Alicante, Valencia, Córdoba, Zaragoza, Tenerife…).

Hay que saber que en numerosos países esta terapéutica es oficial desde hace años, en Francia, por ejemplo, desde 1965 los medicamentos están inscritos en la Farmacopea y son reembolsados por la Seguridad Social de ese país. En 1992 se promulgan dos Directivas Comunitarias que legislan los medicamentos homeopáticos. En Francia el 40% de los caballos son tratados con medicamentos homeopáticos. Los controles antidoping en el medio deportivo favorecen el uso de este tipo de medicamentos: efectivamente es en las pruebas de concursos completos, concursos hípicos, resistencia… dónde encontramos el mayor número de usuarios de medicamentos como Arnica, Nux vomica, Opium, Aconitum (éstos se utilizan en el tratamiento de los traumatismos, los cólicos, algunas situaciones de miedo…).

Para poder entender la homeopatía deberemos empezar por explicar sus principios generales:

EL PRINCIPIO DE SIMILITUD es la ley fundamental de la homeopatía, sin la cual no tendría sentido. Definida por algunos como el arte de curar por los semejantes, la Homeopatía consiste en administrar al enfermo, en pequeñas dosis, la sustancia que, experimentalmente sobre el individuo sano en dosis medibles, es capaz de producir en éste los mismos síntomas observados en el paciente. Se administra, por ejemplo, Apis mellifica, medicamento obtenido a partir del veneno de la abeja, a un paciente aquejado de un edema inflamatorio agudo, comparable al que es capaz de producir la picadura de este insecto.

Una yegua que padece cistitis, que hace frecuentes, inútiles y dolorosos esfuerzos por orinar, puede verse aliviada muy rápidamente si le administramos Cantharis 7 CH (medicamento obtenido a partir de otro insecto: la mosca española) que, en dosis medibles, provoca (en el animal sano) los mismos síntomas y las mismas modalidades reaccionales de quemadura durante la micción.

Por ejemplo para prescribir Nux vomica o Sepia, deberemos comprobar que existe una similitud entre los síntomas observados en el caballo y los síntomas descritos en la materia médica de Nux vomica o Sepia. La materia médica son los libros en los que se recogen el conjunto de conocimientos sobre los medicamentos homeopáticos.

Así, Arnica montana se asociará siempre a un traumatismo. Pero si además hay algún tendón doloroso, se añadirá Ruta graveolens, si un hueso está afectado añadiremos Symphitum, si un nervio está afectado añadiremos Hypericum perforatum, porque, de una parte, el conocimiento de la materia médica de Ruta graveolens, Symphitum, Hypericum perforatum y, por otra, la observación de los síntomas del enfermo nos han permitido, a lo largo de los años, constatar su eficacia.

EL PRINCIPIO DE INFINITESIMALIDAD es el otro principio sin el cual los medicamentos homeopáticos no podrían actuar.

El empleo de una dosis pequeña, de una dosis infinitesimal, es el corolario del principio del similitud. Las dosis medibles o ponderales de nuez vómica empeorarían el estado del enfermo que tiene espasmos. Por eso Hahneman utiliza para curar, una dosis pequeña (pequeña dosis de la sustancia que eligió según el principio de similitud)... dosis que reduce cada vez más... para dar nacimiento a la infinitesimalidad. No sólo diluye, sino que también agita una vez, diez veces, cien veces... y la sustancia así diluida y dinamizada se convierte en un medicamento eficaz.

Todos los medicamentos indicados van en general de la 5 a la 9 CH para los casos agudos y los síntomas locales y funcionales, de la 12 a la 30 CH para los casos crónicos que, a menudo, trastornan el comportamiento general del animal.

El principio de similitud y de infinitesimalidad no constituyen las únicas especificidades de la homeopatía con relación a las doctrinas establecidas. El homeópata aprovecha una concepción original de las enfermedades agudas y crónicas, favoreciendo la individualización del enfermo que da la importancia al terreno particular de cada uno.

He aquí el tercer principio de la homeopatía. Esta INDIVIDUALIZACIÓN DEL ENFERMO tiene en cuenta la constitución morfológica, el temperamento, la herencia, el modo de vida, la alimentación, las enfermedades anteriores y, para el mundo animal, se podría añadir la especie y, dentro de ésta, la raza. Se entiende que una vaca es diferente de un caballo, pero también que dentro de la especie equina, el percherón es diferentes de un pura sangre inglés.

La enfermedad es la respuesta del organismo frente a una agresión: entrenamiento brutal, mala alimentación, frío, gérmenes, parásitos, y también agresión psíquica.

Si la respuesta es brutal, es una enfermedad aguda. Si la reacción es lenta, si se detiene para volver a empezar, y transforma lentamente los tejidos, es una enfermedad crónica que se instala y da síntomas diferentes según la constitución, el temperamento, la herencia, el modo de vida, la alimentación... se habla del terreno.

Los componentes de las gotas, jarabes, comprimidos, gránulos…pueden ser de origen animal, mineral o vegetal. Partiendo de estas sustancias, que se denominan cepas, se realizan una serie de operaciones específicas que conllevan a la obtención del medicamento homeopático. Las operaciones más específicas son las de las diluciones sucesivas y dinamización de las diluciones. Dilución: es el proceso por el cual se diluyen de manera progresiva las sustancias empleadas. Dinamización: consiste en la agitación enérgica de las diluciones que se van obteniendo en cada paso, con el fin de lograr una mezcla homogénea. Se obtiene así las famosas CH (CH significa centesimal de Hahnemann). De hecho, para obtener una CH, diluimos una gota de una sustancia de base en noventa y nueve gotas del solvente y dinamizamos esta mezcla, la solución que obtenemos se denomina 1 CH. Tomando una gota de esta primera dilución y mezclándola con otras noventa y nueve y agitando de nuevo la mezcla obtendremos la segunda dilución hahnemanniana (2CH). Se repite este proceso hasta obtener el grado de dilución deseado: 3 CH, 5 CH, 7 CH…

Los medicamentos en 5 CH se suelen emplear en casos de patologías locales (traumatismos, tendinitis…) los medicamentos en 9 CH cuando hay una afectación de las funciones orgánicas (respiratorias, digestivas, locomotoras…) y los medicamentos en 15 CH y 30 CH se emplean en las enfermedades crónicas o del comportamiento.

En cuanto a la forma de administración Los medicamentos homeopáticos pueden ser administrados bajo las formas galénicas siguientes:

El caballo estabulado suele tomar con facilidad los gránulos directamente colocados en su boca (hacemos notar aquí que la posología media para el caballo es de 10 gránulos por toma), aunque puede ser administrado mezclado en la comida o en el agua de bebida (en este caso es más práctico utilizar las gotas).

El ritmo de las tomas es modificado según el estado reaccional del enfermo:

En caso de recaída es necesario retomar el ritmo inicial del tratamiento.

Para muchos veterinarios la homeopatía es un modo eficaz de tratar a los animales enfermos y una manera diferente de enfocar el tratamiento: así como la alopatía actúa sobre los gérmenes (en una infección), la homeopatía actúa sobre el organismo del enfermo (impulsando la autocuración).

Sea cual sea el trastorno patológico, casi siempre se puede recurrir a la homeopatía, sola o en complemento con la alopatía (medicina tradicional). Esta medicación es eficaz, precisa, no tóxica, no iatrogénica (no provoca enfermedades), no genera efectos secundarios conocidos. Es una de las razones por la que numerosos veterinarios prescriben los medicamentos homeopáticos. Sin embargo no se debe rechazar los potentes medios que la alopatía moderna pone a disposición de los veterinarios, al contrario se deben asociar cada vez que parezca deseable, los casos muy graves y urgentes (cólicos, infosuras, deshidratación severa…) se verán beneficiados con un tratamiento inmediato de tipo alopático, para asociar después un tratamiento homeopático de fondo, con ello se consigue una curación más rápida y eficaz y un menor tiempo de convalecencia, evitando las recidivas y las secuelas, siendo el enfermo, en este caso el caballo, el que saldrá beneficiado con ello.

Hay algunas patologías en las que la homeopatía es excelente, por ejemplo para eliminar el estrés antes de la competición podemos utilizar Ignatia 15 CH o Gelsemium 15 CH, que van a tranquilizar al animal sin disminuir sus capacidades físicas y sin constituir doping. Son muchos los usos de los medicamentos homeopáticos que se podrían citar: Arnica montana 5 CH para los traumatismos recientes, Ruta graveolens 5 CH en las tendinitis, etc.

“No existen enfermedades, sólo existen enfermos” Por esta razón debemos conocer nuestro caballo “en perfecto estado de salud”, así el menor síntoma despertará nuestra atención y podremos administrar el medicamento homeopático más indicado.

Repetimos que en caso de agravación del estado general del caballo, debemos exigir la intervención de un veterinario.

En próximos artículos hablaremos de problemas frecuentes en los caballos y el tratamiento homeopático indicado.

 

Por Constantino Sánchez Martínez
Publicado en la revista El Mundo del Caballo