los nuevos materiales en el herraje
(constantino sánchez)

LOS NUEVOS MATERIALES EN EL HERRAJE

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Los materiales para la fabricación de herraduras no han sido, a lo largo de la historia, siempre los mismos. Nos hablan los historiadores que en Grecia y Roma las hiposandalias (precursor de la herradura) que utilizaban para sus caballos los emperadores como Nerón y su esposa Popea eran de oro y plata. Quizás este sea el origen de la “suerte” que representa encontrar una herradura perdida en el campo.

Desde entonces hasta nuestros días se han buscado y ensayado diferentes tipos de materiales para la fabricación de las herraduras. A finales del último siglo ha surgido una verdadera revolución en este ámbito, apareciendo nuevos materiales para la fabricación de herraduras (plásticos, aleaciones,...) y para el tratamiento de diferentes tipos de patologías (siliconas, polímeros, resinas de reconstrucción, etc...). A pesar de todo esto, el material principal con el que hoy día, en pleno siglo XXI, seguimos fabricando la mayor parte de las herraduras sigue siendo el hierro.

Como sabemos existen varios tipos de hierro:

Hierro dulce (utilizado para la fabricación de los clavos de herrar). Posee la suficiente rigidez para no doblarse al penetrar en la pared del casco, y la ductilidad necesaria para poderlo doblar varias veces sobre si mismo sin que se rompa. No se utiliza en la fabricación de herraduras por ser demasiado blando.
Hierro acerado, según sea su contenido en carbono (entre 0,2% y 1,7%), se clasifica en semi-dulce, semi-duro y duro. El acero de herrería contiene entre el 0,2 y el 0,5% de carbono. En la actualidad sigue siendo el material más frecuente en la fabricación de herraduras, por su facilidad para encontrarlo en el mercado y por su precio más competitivo. Presenta una adecuada dureza para un correcto desgaste de la herradura, y para una correcta absorción de los impactos. Debemos tener la precaución de no enfriarlo bruscamente ya que aumenta en exceso su dureza y la capacidad de deslizamiento sobre superficies duras, disminuyendo la absorción de vibraciones.

A pesar de las ventajas que presenta el hierro para la fabricación de herraduras, también presenta algunos inconvenientes, principalmente su elevado peso y la poca absorción de las vibraciones de alta frecuencia sobre todo en terrenos duros, vibraciones implicadas en falta de confort para el caballo, incluso en patologías como artrosis (sobremanos), naviculitis, capsulitis articular y sinovitis de las vainas tendinosas.

El ALUMINIO, se utiliza en aleación con otros metales para aumentar su duración. Presenta la ventaja de su menor peso y la mayor absorción de vibraciones, así como un mejor agarre sobre suelos duros. Los primeros aluminios utilizados en la fabricación de herraduras tenían el inconveniente de reaccionar con los componentes amoniacales de los orines, llegando a descomponer la córnea, por lo que era obligatorio utilizarlo en combinación con plantillas ligeras (de cuero u otros materiales) que separaban la herradura del contacto directo con la superficie del casco. El aluminio sin aleación es demasiado blando para esta aplicación, por lo que hoy día se utilizan diferentes tipos de aleaciones que aumentan su duración hasta prácticamente lo mismo que un herraje con herraduras de hierro.

PLÁSTICOS, GOMAS y otros materiales. Presentan la ventaja de su menor peso y su elevada absorción y amortiguación, pero su elevada adherencia en determinados suelos duros, hace que las tracciones sobre las articulaciones del caballo sean muy elevadas. Este aspecto ha sido solucionado por algunos fabricantes insertando plásticos con diferente dureza y por lo tanto con diferente agarre, sobre la misma herradura, lo que proporciona de alguna forma un cierto deslizamiento.

Existen herraduras con alma de metal (hierro, aluminio) y un recubrimiento exterior de goma o poliuretano, todas tienen un buen agarre en terrenos duros y una buena capacidad amortiguadora.

Lo que hay que tener en cuenta es que el caballo que se hierra por primera vez con este tipo de herraduras amortiguadoras, que agarran más sobre el suelo compacto (incluido las herraduras de aluminio), debe tener un periodo de adaptación en el cual el caballo aprende que el pie no desliza. Por lo tanto la primera vez se observará un desgaste fuerte que va disminuyendo en los siguientes herrajes, hasta volverse en algunos casos incluso menor que con el herraje tradicional (sin vídeas). Este detalle debe de ser conocido antes de echar por tierra la calidad de un nuevo tipo de material.

Sin embargo el principal inconveniente de todos estos materiales es su elevado precio, lo que limita sus aplicaciones a casos muy específicos.

Dentro de los “nuevos materiales” debemos contemplar los utilizados para la elaboración de plantillas y Pads. Para juzgar el poder amortiguador de una plantilla se puede efectuar un test golpeando repetidamente sobre el yunque con el martillo de forja, de esa forma veremos la resistencia al impacto y la capacidad de amortiguación.

Tradicionalmente el material más utilizado para la confección de plantillas ha sido el cuero en sus diferentes grosores, sin embargo es un material que prácticamente hoy no se utiliza para este menester debido a que con el paso del tiempo y la acción de la humedad pierde su espesor, desapareciendo su capacidad amortiguadora y aflojándose la herradura.

Hoy día existen plantillas que están específicamente estudiadas para disminuir el desgaste, sobre todo de los talones del casco sobre la superficie superior de la herradura. Perfectamente diseñadas para abrirse y cerrarse en su zona posterior, acompañan el movimiento de los talones.

SILICONAS, existen variedad en el mercado actual, desde la silicona cristalera, no recomendable por su acidez y la dificultad de aplicación (elevado tiempo de secado), hasta las siliconas de dos componentes que se aplican con pistolas especiales. Existen diferentes tipos de dureza y elasticidad. Todas ellas presentan un corto tiempo de “fraguado” y una temperatura de catalización no demasiado elevada, lo que las hacen idóneas para su utilización con caballos, que por diferentes patologías necesitan un reparto de peso por todo el casco (o en determinadas regiones del mismo) así como una elevada amortiguación y comodidad en la pisada. Dentro de esa categoría se encuentran las siliconas utilizadas por los dentistas para la elaboración de determinadas prótesis dentales, que también pueden ser utilizadas para repartir el peso en determinadas partes del casco.

MATERIALES DE REPARACIÓN DEL CASCO, se emplean como prótesis de sustitución cuando existe una pérdida considerable de casco, para restaurar grietas, deformidades de la pared, efectos de tipo cosmético, etc. También pueden utilizarse como sustitutivos de la superficie de apoyo para la tapa del casco dañada, pudiendo recibir clavos, resistiendo, en algunos casos, bastante bien el desgaste sobre el suelo directamente. Otra aplicación muy interesante es su utilización en la fabricación de extensiones para corregir defectos de conformación en los potros.

Existen dos familias químicas principales:

Los POLIMETILMETACRILATOS, el producto final se consigue al mezclar dos componentes, una sustancia base y un catalizador. Poseen un olor muy fuerte, los tiempos de catalización permiten mezclarlos a mano (sin cánula) y poder usar tejidos y mallas de refuerzo que hay que embeber de producto antes de aplicar al casco. Los polimetilmetacrilatos pueden ser aplicados en capas finas.

Los POLIURETÁNICOS, estos productos hay que aplicarlos en capas mas gruesas, dejarlos endurecer y después moldearlos con la escofina. Suelen ser ultrarrápidos en endurecer, dependiendo de la temperatura de aplicación

Todos los materiales mencionados son clavables y todos ellos deben mantenerse a una temperatura constante, preservándolos del frío en invierno y del calor en verano. La limpieza y desengrasado del casco debe de ser meticulosa. Todos producen calor, en mayor o menor grado durante la catalización, sobre todo si son aplicados en capas gruesas y por eso se deben aplicar solo sobre partes queratinizadas del casco.

No es una buena norma tapar completamente grandes defectos de tapa causados por onicomicosis (hormiguillo) con material de reconstrucción, debido a que perdemos de vista los bordes del casco, en los que puede permanecer esporas y restos de infección.

Por bueno que sea un material de reconstrucción si se aplica encima de cascos que no han sido bien preparados (es decir escofinados, liberados de todo lo suelto y podrido, desengrasados y secados) no darán ningún resultado y es necesario decir que son productos bastante caros.

También se han desarrollado varios tipos de PEGAMENTOS para pegar herraduras, especialmente indicados en los casos en los que, por diferentes razones, tenemos dificultades para utilizar los clavos. Existen diferentes tipos de pegamentos, epoxídicos poli-metil metacrilatos, poliuretánicos, cianolíticos. Todos deben aplicarse sobre un casco bien limpio y desengrasado, se utilizaran diferentes tipos de disolventes (acetona, alcohol, etc) según el tipo de pegamento. También se debe tener la precaución de secar el casco (con un secador) antes de proceder a su aplicación.

Es importante resaltar que si aprender a herrar bien, con técnicas y materiales tradicionales (herraduras de hierro, clavos, fragua, etc..), necesita una larga práctica, lo mismo ocurre cuando se usan materiales y técnicas nuevas; no se puede pretender que sin ninguna práctica preliminar todo salga bien al primer intento, y en caso contrario echar la culpa al material. Recordemos que es practicando como se llega a la perfección. Hoy día el herrador profesional debe conocer y manejar con soltura todas estas nuevas técnicas y materiales, para que sus clientes se puedan aprovechar de las enormes ventajas que proporcionan en el tratamiento de diferentes tipos de patologías, como son cuartos, artrosis, infosura, hormiguillo, naviculitis, etc...

Una vez más hay que insistir en la importancia de la formación; la asistencia a cursos de reciclaje y seminarios de perfeccionamiento se hace, como en tantas otras profesiones, imprescindible.

 

Por Constantino Sánchez Martínez
Publicado en la revista Galope