el trec: la prueba en terreno variado (Ptv)
(begoña sánchez)

El TREC: la prueba en terreno variado (PTV)

Lista de artículos publicados

 

Siguiendo con nuestra serie de artículos referentes al TREC, vamos a tratar de otra de las pruebas de esta disciplina, la Prueba en Terreno Variado (P.T.V.) o prueba de campo a través con obstáculos.

La prueba consiste en superar dieciséis dificultades naturales o artificiales que se eligen de entre las veinticinco que aparecen contempladas en el reglamento. Todas ellas representan obstáculos que podríamos encontrar en cualquier ruta o paseo por el campo.

Teniendo esto en cuenta, hay que destacar que el TREC está íntimamente relacionado con el turismo ecuestre, el TREC es, en cierto modo, el turismo ecuestre de competición, la doma del caballo de paseo. En consecuencia, para determinar las aptitudes adecuadas que el jinete y el caballo de TREC deberían tener, habría que fijarse en las de un buen binomio de turismo ecuestre, es decir, destreza, precisión, calma, forma física y, sobre todo, una buena relación entre la capacidad del jinete y la doma del caballo además de una especial comunicación y confianza entre ambos dotadas de gran funcionalidad y polivalencia.

El Artículo 22 del Reglamento Internacional de TREC dice de la P.T.V.: “Esta prueba consiste en valorar la calidad de la doma de los caballos utilizados para las marchas (confianza, fortaleza, manejo, equilibrio y seguridad), así como la corrección en las ayudas del jinete y su experiencia en el campo a través. Esta prueba juzga al conjunto jinete-caballo”.

Efectivamente, y como ya hemos mencionado en artículos anteriores, el jinete de TREC es un jinete de exterior, lo que en la P.T.V. adquiere una gran importancia. Se necesitan conocimientos de técnicas de turismo ecuestre para poder afrontar una buena P.T.V. con éxito. Hay que demostrar el saber hacer.

Cada dificultad puede obtener un máximo de 10 puntos en función de la eficacia y el estilo empleados para abordar el obstáculo en cuestión.

La eficacia sólo se refiere al hecho de resolver o franquear la dificultad y puede tener un máximo de 7 puntos. El estilo es la forma en la que se realiza el ejercicio, la calidad del franqueo, y puede tener un máximo de 3 puntos. Pero además, también se pueden ir descontando puntos por penalizaciones a causa de desobediencias, rehúses, intervenciones, pies tocados y rupturas de progresión o cambio de aire según el obstáculo de que se trate. La brutalidad o el franqueo peligroso tienen una penalización de –3 puntos. Una nota 0 en eficacia implica una nota global 0 en el ejercicio.

Los diferentes obstáculos podrían clasificarse en cinco grupos:

A continuación vamos a analizar algunos de estos obstáculos en relación con su utilidad para un jinete de campo.

La inmovilidad permite que el jinete pueda bajar de su caballo en cualquier momento con la confianza de que éste no se irá al dejarle solo, lo cual es tremendamente útil en cualquier ruta por el campo cuando surge un imprevisto que requiere bajarse del caballo y no tener que estar pendiente de él.

Montar implica estar acostumbrado a subir por los dos lados del caballo, lo cual podría resultar necesario en un camino que, por ejemplo, tuviera un barranco o cualquier otro peligro al lado izquierdo y se impusiera la necesidad de subirse por la derecha. Igualmente, habría que saber desmontar por ambos lados.

Un buen caballo de campo debe saber ir a ramal en cualquier situación que las condiciones lo exijan con regularidad, manteniendo la distancia adecuada, ajustando su paso al de su jinete y estando atento a éste para que le guíe cuando sea necesario, aquí es donde entran en juego los obstáculos que hay que franquear a la mano.

Ya hemos dicho que la calma y la confianza son indispensables, en una marcha por el campo hay que abordar situaciones que requieren templanza y tranquilidad tales como pasar por un vado o por encima de un puente. El jinete debe confiar en su caballo y el caballo en su jinete y ambos deben tener la confianza de que podrán afrontar cualquier dificultad que se les presente.

En cuanto a los obstáculos de precisión, de lo que se trata fundamentalmente es de demostrar la doma del caballo para moverse con facilidad por sitios estrechos (sendero), por pasos entre árboles que obligan a ir en zig-zag o a hacer giros muy cerrados (slalom y manejo en forma de S), para que el jinete pueda abrir y cerrar una cancela, para caminar hacia atrás en un caso en que las circunstancias lo requieran... Las dificultades que aquí se contemplan ponen a prueba en la pista estas habilidades que hay que usar con frecuencia en cualquier marcha ecuestre.

Por supuesto que en cualquier ruta por el campo a veces se hace indispensable pasar un tronco, un seto, un foso, un bancal o cualquier otra dificultad saltando. No es necesario tener una técnica de salto muy depurada, ya que está permitido “hacer el tapón”, es decir, parar ante el obstáculo y saltarlo sin necesidad de abordarlo a un aire determinado. En la P.T.V. la altura máxima de los saltos es de un metro.

El boscaje consiste en pasar por debajo de unas barras y es especialmente aplicable en el turismo ecuestre, ¿quién no ha tenido que agacharse alguna vez en el campo para pasar por debajo de las ramas de los árboles?
Para terminar, sólo decir que la preparación o el entrenamiento de un caballo de TREC se puede hacer cada día sobre la marcha. En cualquier salida al campo se puede aprovechar la ocasión para afrontar cualquier dificultad natural que podamos encontrarnos y abordarla con nuestro caballo que, con su jinete, debe poder superar fácilmente, con calma, decisión, confianza y sin grandes esfuerzos todo aquello que se le presente. Y además, es tremendamente variado y divertido.

 

Por Begoña Sánchez Gómez
Publicado en la revista Ecuestre (2005)